Ir a tomar el vermut el sábado o el domingo antes de la comida es algo que se ha puesto muy de moda, en cada barrio de Barcelona a la hora del aperitivo los bares más vermuteros se llenan para servir este licor hecho con vino blanco, sustancias amarga y el ajenjo.
Siempre en Sant Antoni te puedes tomar un buen vermut en las terrazas de la antigua Fábrica Moritz o en el argentino Rekons en la calle Floridablanca acompañándolo con unas exquisitas empanadas.
En el Raval, muy cerca de la Moritz, podrás tomar una oliveta en la Casa Almirall, un antiguobar modernista en la calle Joaquín Costa.
BARCELONA & VERMUT
¿Por qué? Por dos razones. Una primera ligada a la elaboración de vermús ya consolidados como Yzaguirre en los alrededores de la urbe. Una segunda más temporal, basada en una moda que en las redes sociales lo peta y que consiste en retomar la costumbre de ir al vermú (y consumirlo, claro).
¿Cómo? A palo seco o con algo de gaseosa y con cierta predilección al encanto del grifo por encima de la botella.
¿Dónde? Ya hay casi una ruta establecida que vira entre tabernas de toda la vida, esas que ni tienen Twitter ni saben que son TT por culpa de algún Hashtag descontrolado. Paseando por Gràcia no hay que dejar de parar en La Filomena, en Bodega Manolo o en Can miseria. En el barrio Gótico, la Cala de Vermut mantiene su esencia de barra rebosante de tapas, sifón y mesas claramente insuficientes.
SALUD.. !





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